/ domingo 18 de octubre de 2020

Empatía y el Médico

“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad.” William Osler.

El entorno de la relación médico-paciente, fue materia obligatoria cuando estudié en el sexto grado de la entonces larga carrera para obtener el título de Médico Cirujano. Una cátedra que nos dio el Dr. Mario Salazar Mallén, distinguido y excepcional maestro de muchas generaciones, una persona fuera de serie fundador del primer Servicio de Alergia en México en el Hospital General del entonces D. F. Los que tuvimos la fortuna de recibir sus enseñanzas no podemos olvidar su erudición, su agilidad mental y un profundo conocimiento no solo en medicina sino también en otras disciplinas. Frente al enfermo, nos transmitía enseñanzas indispensables para el ejercicio humano, responsable y científico de la noble profesión.

En este mes en que se celebra el día del médico y desde hace pocos años “El mes de sensibilización sobre el Cáncer de Mama” razonamos no solo sobre la relación del profesional del médico y la que padece la neoplasia de la glándula mamaria, sino de la práctica médica en general.

Sabemos que las enfermedades no afectan de la misma forma a todos los pacientes, en esta época de pandemia sobran ejemplos. Aunque la relación médico-paciente es de ida y vuelta, el médico se apoya en dos pilares: la asertividad para encontrar el modo adecuado para decir las cosas sin callar ni acumular dudas o preguntas sin respuesta que se resuelven con un atinado interrogatorio, y segundo de importancia capital, la empatía para entender y comprender al paciente sin invadir terrenos ajenos a los que lo aquejan. No obstante, con una relación digna y respetuosa, se deja una rendija abierta por si el paciente requiere liberar emociones reprimidas, de esta forma se valora por lo que es, no por lo que hace, de tal manera que cualquiera que sea la especialidad el médico, éste tiene o debe tener la cualidad de escuchar a quien busca el alivio de sus males, como nos enseñó el Dr. Salazar Mallén.

La empatía en la práctica médica es una forma de conocimiento y aproximación a otro es un intento de ponerse en el lugar del que acude en busca de su salud deteriorada. Es un valor, una habilidad que algunos llaman “la quinta esencia del arte de la medicina.” La empatía ayuda al médico a comprender lo que el paciente siente para llegar a un diagnóstico integral además del propio de la enfermedad que padece.

La empatía tiene un enemigo que acecha; la tecnología que desfavorece la relación humana. Si ya no se imparte la clase “Ética Médica” el profesor de cualquier materia clínica mezcla al conocimiento científico, la importancia de la relación humana del médico tratante y el paciente.

Vaya mi reconocimiento a todos los médicos que se esfuerzan por ganar la batalla a la Covid-19.

“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad.” William Osler.

El entorno de la relación médico-paciente, fue materia obligatoria cuando estudié en el sexto grado de la entonces larga carrera para obtener el título de Médico Cirujano. Una cátedra que nos dio el Dr. Mario Salazar Mallén, distinguido y excepcional maestro de muchas generaciones, una persona fuera de serie fundador del primer Servicio de Alergia en México en el Hospital General del entonces D. F. Los que tuvimos la fortuna de recibir sus enseñanzas no podemos olvidar su erudición, su agilidad mental y un profundo conocimiento no solo en medicina sino también en otras disciplinas. Frente al enfermo, nos transmitía enseñanzas indispensables para el ejercicio humano, responsable y científico de la noble profesión.

En este mes en que se celebra el día del médico y desde hace pocos años “El mes de sensibilización sobre el Cáncer de Mama” razonamos no solo sobre la relación del profesional del médico y la que padece la neoplasia de la glándula mamaria, sino de la práctica médica en general.

Sabemos que las enfermedades no afectan de la misma forma a todos los pacientes, en esta época de pandemia sobran ejemplos. Aunque la relación médico-paciente es de ida y vuelta, el médico se apoya en dos pilares: la asertividad para encontrar el modo adecuado para decir las cosas sin callar ni acumular dudas o preguntas sin respuesta que se resuelven con un atinado interrogatorio, y segundo de importancia capital, la empatía para entender y comprender al paciente sin invadir terrenos ajenos a los que lo aquejan. No obstante, con una relación digna y respetuosa, se deja una rendija abierta por si el paciente requiere liberar emociones reprimidas, de esta forma se valora por lo que es, no por lo que hace, de tal manera que cualquiera que sea la especialidad el médico, éste tiene o debe tener la cualidad de escuchar a quien busca el alivio de sus males, como nos enseñó el Dr. Salazar Mallén.

La empatía en la práctica médica es una forma de conocimiento y aproximación a otro es un intento de ponerse en el lugar del que acude en busca de su salud deteriorada. Es un valor, una habilidad que algunos llaman “la quinta esencia del arte de la medicina.” La empatía ayuda al médico a comprender lo que el paciente siente para llegar a un diagnóstico integral además del propio de la enfermedad que padece.

La empatía tiene un enemigo que acecha; la tecnología que desfavorece la relación humana. Si ya no se imparte la clase “Ética Médica” el profesor de cualquier materia clínica mezcla al conocimiento científico, la importancia de la relación humana del médico tratante y el paciente.

Vaya mi reconocimiento a todos los médicos que se esfuerzan por ganar la batalla a la Covid-19.

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