/ domingo 18 de abril de 2021

La simulación

Estimados lectores, no hay mucho que aclarar, aunque sí, explicar en relación a los modos –institucionalizados o no- en que se “mantiene informados” a los mexicanos por cualquier gobernante que esté en su turno.

Se ha dicho o escrito mucho, pero no lo suficiente, para explicar el fondo de una información que sea trascendente, es decir, sobre la verdad, no la intención, de algún hecho. Y concretando, nos han vuelto a la memoria un caso que resultó lamentable en su efecto sobre la intención oficial, que paradójicamente, ayer y ahora, han sido una burda manipulación desde la palestra política: El affaire de Florence Casezz, la dama francesa involucrada –aunque finalmente, eso no se resolvió judicialmente- con la banda de criminales de alto rango, comandados por un tal Vallarta, novio de la europea.

La intención del Presidente, a ciencia cierta, sólo él la sabe, pero no es difícil dilucidar: El golpeteo contra un periodista atrevido e incómodo para el primero. La premisa es la verdad de los hechos, por más relativa o de distinta percepción (Incluyendo su tergiversación o intento de distracción). Y las aristas más visibles son: 1. El presidente presume ir al fondo de los hechos –en cualquier tema-, pero en el caso del montaje en que quiso “responsabilizar” a Carlos Loret de Mola, es decir, en “la telenovela” ordenada por García Luna, resultó finalmente, el segundo, exonerado judicialmente desde antes del intento de AMLO, pues la productora del montaje fue otra persona, una tal Azucena, sin sanción alguna; por cierto, responsable de la producción de las “mañaneras” del primero, desde hace dos años hasta, supuestamente, unos días atrás, en que se le “descubrió” en el equipo del primero; 2. El presidente, “olvida” el fondo: El latrocinio y sufrimiento de las víctimas del secuestro, que además, suponemos que han sido duramente molestados y sólo ellos podrán decir, si han superado ese trago amargo, que, no obstante, AMLO se ha encargado de remachar, además de antes haber dicho en sustancia: “Que sólo al rico, lo secuestran”.

Se entiende que la madeimoselle Casezz, le fueron vulnerados sus derechos humanos en razón de mal procedimiento judicial, pero nunca se resolvió sobre su responsabilidad penal. 3. No es creíble que el Presidente ignorara quién es o era, su colaboradora, misma persona responsable del montaje ordenado por García Luna o su jefe. ¿Entonces para que el innecesario riesgo? Tanto en retomar el asunto, como, peor aún, haber contratado a la mentada Azucena en el equipo de las “mañaneras.”

La respuesta más lógica: La simulación. Que conlleva la manipulación de la opinión pública, porque es sabido que casi todo lo que sale del protagonista de las mentadas “mañaneras”, causa polémica, -a favor o de plano, de escozor-. Lo que nos recuerda una “herramienta” muy cuestionada por el señor López Obrador, desde sus más remotas intervenciones públicas: La mercadotecnia política. Sistema ahora usado hasta la barbarie, por el “nuevo régimen”: O eres mi lambiscón, o eres mi archienemigo. Sentencia dictada contra Loret y cualquiera otro periodista que informe las contradicciones del “Tlatoani”. Lo que, al igual, lleva a solidificar una mala imagen de los mexicanos en general, dada tanta candidez o ignorancia cívica, y en particular la burla que provoca a quienes nos ven allende nuestras fronteras, en donde no pocos nos dicen “mascotas” del Presidente. Aclaro, refiriéndose a los incondicionales, que además, están en su derecho. Por mi parte, me sumo a los decepcionados. Pero no, a los silenciosos.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Simular, mentir, manipular, deben dejar de ser las herramientas mercadotécnicas en la política, cuyo regulador, por fortuna cívica, no ha dejado de valer: El voto ciudadano. Ejerzámoslo. No olvidemos que es un derecho y una obligación, antes de que sea demasiado tarde. Cuídense mucho.

Estimados lectores, no hay mucho que aclarar, aunque sí, explicar en relación a los modos –institucionalizados o no- en que se “mantiene informados” a los mexicanos por cualquier gobernante que esté en su turno.

Se ha dicho o escrito mucho, pero no lo suficiente, para explicar el fondo de una información que sea trascendente, es decir, sobre la verdad, no la intención, de algún hecho. Y concretando, nos han vuelto a la memoria un caso que resultó lamentable en su efecto sobre la intención oficial, que paradójicamente, ayer y ahora, han sido una burda manipulación desde la palestra política: El affaire de Florence Casezz, la dama francesa involucrada –aunque finalmente, eso no se resolvió judicialmente- con la banda de criminales de alto rango, comandados por un tal Vallarta, novio de la europea.

La intención del Presidente, a ciencia cierta, sólo él la sabe, pero no es difícil dilucidar: El golpeteo contra un periodista atrevido e incómodo para el primero. La premisa es la verdad de los hechos, por más relativa o de distinta percepción (Incluyendo su tergiversación o intento de distracción). Y las aristas más visibles son: 1. El presidente presume ir al fondo de los hechos –en cualquier tema-, pero en el caso del montaje en que quiso “responsabilizar” a Carlos Loret de Mola, es decir, en “la telenovela” ordenada por García Luna, resultó finalmente, el segundo, exonerado judicialmente desde antes del intento de AMLO, pues la productora del montaje fue otra persona, una tal Azucena, sin sanción alguna; por cierto, responsable de la producción de las “mañaneras” del primero, desde hace dos años hasta, supuestamente, unos días atrás, en que se le “descubrió” en el equipo del primero; 2. El presidente, “olvida” el fondo: El latrocinio y sufrimiento de las víctimas del secuestro, que además, suponemos que han sido duramente molestados y sólo ellos podrán decir, si han superado ese trago amargo, que, no obstante, AMLO se ha encargado de remachar, además de antes haber dicho en sustancia: “Que sólo al rico, lo secuestran”.

Se entiende que la madeimoselle Casezz, le fueron vulnerados sus derechos humanos en razón de mal procedimiento judicial, pero nunca se resolvió sobre su responsabilidad penal. 3. No es creíble que el Presidente ignorara quién es o era, su colaboradora, misma persona responsable del montaje ordenado por García Luna o su jefe. ¿Entonces para que el innecesario riesgo? Tanto en retomar el asunto, como, peor aún, haber contratado a la mentada Azucena en el equipo de las “mañaneras.”

La respuesta más lógica: La simulación. Que conlleva la manipulación de la opinión pública, porque es sabido que casi todo lo que sale del protagonista de las mentadas “mañaneras”, causa polémica, -a favor o de plano, de escozor-. Lo que nos recuerda una “herramienta” muy cuestionada por el señor López Obrador, desde sus más remotas intervenciones públicas: La mercadotecnia política. Sistema ahora usado hasta la barbarie, por el “nuevo régimen”: O eres mi lambiscón, o eres mi archienemigo. Sentencia dictada contra Loret y cualquiera otro periodista que informe las contradicciones del “Tlatoani”. Lo que, al igual, lleva a solidificar una mala imagen de los mexicanos en general, dada tanta candidez o ignorancia cívica, y en particular la burla que provoca a quienes nos ven allende nuestras fronteras, en donde no pocos nos dicen “mascotas” del Presidente. Aclaro, refiriéndose a los incondicionales, que además, están en su derecho. Por mi parte, me sumo a los decepcionados. Pero no, a los silenciosos.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Simular, mentir, manipular, deben dejar de ser las herramientas mercadotécnicas en la política, cuyo regulador, por fortuna cívica, no ha dejado de valer: El voto ciudadano. Ejerzámoslo. No olvidemos que es un derecho y una obligación, antes de que sea demasiado tarde. Cuídense mucho.