/ jueves 31 de enero de 2019

Nueva Orleans

El machucado latido del país

El pulso de mi México lindo y querido se escucha a través del estetoscopio de la percepción del resto del mundo con un latido de incertidumbre y de tragicomedia.

Cuando amigos, camaradas o colegas -que hacen de su oficio la letra escrita- me preguntan acerca de mi patria, cuando leo los titulares de la prensa al norte del rio Bravo y al otro lado del charco Atlántico, así suena el machucado pulso de nuestro país:

Un México con un presidente populista de izquierda que está “tratando” de hacer “grandes” cambios.

Un México en donde la corrupción y desconfianza es tal que el presidente y expresidentes se acusan de “rateros” y corruptos; donde los capos el presidente y ex presidentes se acusan de rateros y corruptos; donde los ricos y los pobres se acusan de rateros y corruptos; donde los “pejelovers” y “prianistas” se acusan de rateros y corruptos.

Un México que tenía en el PRI un régimen antidemocrático de más de sesenta años, lo cambió por un presidente Fox de derecha que no era de ideología derechista; el gobierno del “cambio” organizó una “elección de estado” para hacer ganar a su candidato Calderón; ante eso, exactamente al estilo de Guaido contra Maduro en la Venezuela de hoy, AMLO tomó protesta en las calles autoproclamándose presidente de México (sólo que sin el apoyo de los países democráticos); después regresó un presidente Peña de telenovela, que al principio de su sexenio hasta fue laureado como el “salvador” de México para luego ser motivo de mofas entre propios y extraños por su incompetencia e “ignorancia” para gobernar. Finalmente, el eterno candidato a la presidencia sí tuvo su oportunidad (negada al otro eterno candidato y mentor Cuauhtémoc Cárdenas) y así el ex priísta, ex disidente, experredista y expresidente “legítimo\ilegítimo” de la mano del partido de “su propia inspiración” se convirtió en presidente.

Así (continuo aquí meramente escuchando este machucado, pero al fin colorido y mexicano pulso de nuestro país), AMLO como todos los políticos prometió demasiado, y bastó sólo el primer día (“Bueno, menos”… como cinco semanas antes de que tomara posesión) para que el político de carrera le “bajara dos rayitas a sus promesas” y para que el resto del país se diera cuenta que no todo cambiaría el primer día de su gobierno.

Mas como se dice en el argot del juego, AMLO dobló la apuesta y el pulso del país se comenzó a escuchar en el resto del mundo, más vivo, pero igual de machucado, más o menos así:

“Se elimina el proyecto del aeropuerto de la ciudad de México y los inversionistas temen lo peor, de tal suerte que el país baja su puntaje ante las agencias crediticias internacionales, entonces el PEJE abre la chequera y comienza a pagar a quienes habían invertido con la promesa que de las arcas del país verán el dinero de regreso una vez que la remodelación del aeropuerto viejo y otro militar empiecen a funcionar “de maravilla”.

“Así como la decisión del aeropuerto fue tomada, para todas las demás decisiones del gobierno habrá consultas populares; pero ahora sí bien organizadas (para que no se critique que son como votaciones de kermes de escuela); pero ya que las consultas populares no son tan “populares” mejor el gobierno comenzó a tomar cartas en el asunto con lo de la creación de la Gendarmería Nacional, y aunque le “bajó dos rayitas” a lo del “Tren Maya” y lo de “regular” a todos los medios de comunicación bajo la sombrilla y reja de la Secretaria de Gobernación, sí tomó acción ejecutiva contra la nueva y sofisticada palabra mexicana que ya es conocida en el mundo: “Huachicol”.

“Así (siguen los latidos nacionales por el estetoscopio internacional), se cerraron los ductos y se acabó el problema, pero en realidad se creó otro, el obvio desabasto que puso a la luz ineptitudes logísticas, y el PEJE volvió a abrir la chequera para comprar muy a lo mexicano, “regateando” varias decenas de pipas que ya circulan y seguirán circulando por las “seguras” carreteras del país a medida que vayan llegando los pedidos de los camiones hechos en Estados Unidos. Mientras tanto se fueron abriendo los ductos “de a poquito” y en esas, los hambrientos rateros, que son también el pueblo hambriento y no menos delincuente, causaron una explosión en una de las tomas clandestinas ocasionando más de un centenar de muertos y haciendo dar la vuelta al mundo imágenes que aunadas a las de esta semana de bloqueos en carreteras con automóviles incendiados, y en vías ferroviarias con los eternos “maestros” disidentes de la CNTE, y las interminables líneas para cargar gasolina, hacen ver al país en un caos más similar al de Venezuela (con quien el gobierno mexicano no deja de asociarse en cuestiones ideológicas, políticas y quizás hasta económicas) que al de una nación que va avanzando”

“Si sumamos a esto (sigo escuchando a través del estetoscopio) la inminente condena en próximos días del otrora líder del cartel de Sinaloa, cuyo juicio puso la macabra y telenovelera historia (que tuvo tanto de ficción y teatro como de factibilidad) de la vida de la gran cantidad de mexicanos empleados, beneficiados y principalmente perjudicados por los carteles de drogas y la incapacidad de los gobiernos para contenerlos, juicio que presentaba ayer sus alegatos finales al mismo tiempo que AMLO decía algo así como que ya no se perseguirán a las cabezas de los carteles, o al menos esos son los titulares, quizás mañana cambie un poco la constantemente evolvente narrativa del presidente”.

“Mientras tanto, la chequera nacional sigue abierta para aumentar las pensiones a los adultos mayores y dar becas a los jóvenes; ahora no sabemos de balances, pero seguramente todo ese dinero irá de regreso a las arcas una vez que se estimule la economía, baje la delincuencia y se reduzca el desempleo…”

Así, dejaré descansar mis oídos y sus ojos de tan dolorosos latidos, al menos vistos desde el extranjero; estos sólo son unos minutos en el devenir de nuestra sinuosa historia.

¿Cuánto más podrá llevar el político de carrera la máscara de novato?

luisesparz@gmail.com

El machucado latido del país

El pulso de mi México lindo y querido se escucha a través del estetoscopio de la percepción del resto del mundo con un latido de incertidumbre y de tragicomedia.

Cuando amigos, camaradas o colegas -que hacen de su oficio la letra escrita- me preguntan acerca de mi patria, cuando leo los titulares de la prensa al norte del rio Bravo y al otro lado del charco Atlántico, así suena el machucado pulso de nuestro país:

Un México con un presidente populista de izquierda que está “tratando” de hacer “grandes” cambios.

Un México en donde la corrupción y desconfianza es tal que el presidente y expresidentes se acusan de “rateros” y corruptos; donde los capos el presidente y ex presidentes se acusan de rateros y corruptos; donde los ricos y los pobres se acusan de rateros y corruptos; donde los “pejelovers” y “prianistas” se acusan de rateros y corruptos.

Un México que tenía en el PRI un régimen antidemocrático de más de sesenta años, lo cambió por un presidente Fox de derecha que no era de ideología derechista; el gobierno del “cambio” organizó una “elección de estado” para hacer ganar a su candidato Calderón; ante eso, exactamente al estilo de Guaido contra Maduro en la Venezuela de hoy, AMLO tomó protesta en las calles autoproclamándose presidente de México (sólo que sin el apoyo de los países democráticos); después regresó un presidente Peña de telenovela, que al principio de su sexenio hasta fue laureado como el “salvador” de México para luego ser motivo de mofas entre propios y extraños por su incompetencia e “ignorancia” para gobernar. Finalmente, el eterno candidato a la presidencia sí tuvo su oportunidad (negada al otro eterno candidato y mentor Cuauhtémoc Cárdenas) y así el ex priísta, ex disidente, experredista y expresidente “legítimo\ilegítimo” de la mano del partido de “su propia inspiración” se convirtió en presidente.

Así (continuo aquí meramente escuchando este machucado, pero al fin colorido y mexicano pulso de nuestro país), AMLO como todos los políticos prometió demasiado, y bastó sólo el primer día (“Bueno, menos”… como cinco semanas antes de que tomara posesión) para que el político de carrera le “bajara dos rayitas a sus promesas” y para que el resto del país se diera cuenta que no todo cambiaría el primer día de su gobierno.

Mas como se dice en el argot del juego, AMLO dobló la apuesta y el pulso del país se comenzó a escuchar en el resto del mundo, más vivo, pero igual de machucado, más o menos así:

“Se elimina el proyecto del aeropuerto de la ciudad de México y los inversionistas temen lo peor, de tal suerte que el país baja su puntaje ante las agencias crediticias internacionales, entonces el PEJE abre la chequera y comienza a pagar a quienes habían invertido con la promesa que de las arcas del país verán el dinero de regreso una vez que la remodelación del aeropuerto viejo y otro militar empiecen a funcionar “de maravilla”.

“Así como la decisión del aeropuerto fue tomada, para todas las demás decisiones del gobierno habrá consultas populares; pero ahora sí bien organizadas (para que no se critique que son como votaciones de kermes de escuela); pero ya que las consultas populares no son tan “populares” mejor el gobierno comenzó a tomar cartas en el asunto con lo de la creación de la Gendarmería Nacional, y aunque le “bajó dos rayitas” a lo del “Tren Maya” y lo de “regular” a todos los medios de comunicación bajo la sombrilla y reja de la Secretaria de Gobernación, sí tomó acción ejecutiva contra la nueva y sofisticada palabra mexicana que ya es conocida en el mundo: “Huachicol”.

“Así (siguen los latidos nacionales por el estetoscopio internacional), se cerraron los ductos y se acabó el problema, pero en realidad se creó otro, el obvio desabasto que puso a la luz ineptitudes logísticas, y el PEJE volvió a abrir la chequera para comprar muy a lo mexicano, “regateando” varias decenas de pipas que ya circulan y seguirán circulando por las “seguras” carreteras del país a medida que vayan llegando los pedidos de los camiones hechos en Estados Unidos. Mientras tanto se fueron abriendo los ductos “de a poquito” y en esas, los hambrientos rateros, que son también el pueblo hambriento y no menos delincuente, causaron una explosión en una de las tomas clandestinas ocasionando más de un centenar de muertos y haciendo dar la vuelta al mundo imágenes que aunadas a las de esta semana de bloqueos en carreteras con automóviles incendiados, y en vías ferroviarias con los eternos “maestros” disidentes de la CNTE, y las interminables líneas para cargar gasolina, hacen ver al país en un caos más similar al de Venezuela (con quien el gobierno mexicano no deja de asociarse en cuestiones ideológicas, políticas y quizás hasta económicas) que al de una nación que va avanzando”

“Si sumamos a esto (sigo escuchando a través del estetoscopio) la inminente condena en próximos días del otrora líder del cartel de Sinaloa, cuyo juicio puso la macabra y telenovelera historia (que tuvo tanto de ficción y teatro como de factibilidad) de la vida de la gran cantidad de mexicanos empleados, beneficiados y principalmente perjudicados por los carteles de drogas y la incapacidad de los gobiernos para contenerlos, juicio que presentaba ayer sus alegatos finales al mismo tiempo que AMLO decía algo así como que ya no se perseguirán a las cabezas de los carteles, o al menos esos son los titulares, quizás mañana cambie un poco la constantemente evolvente narrativa del presidente”.

“Mientras tanto, la chequera nacional sigue abierta para aumentar las pensiones a los adultos mayores y dar becas a los jóvenes; ahora no sabemos de balances, pero seguramente todo ese dinero irá de regreso a las arcas una vez que se estimule la economía, baje la delincuencia y se reduzca el desempleo…”

Así, dejaré descansar mis oídos y sus ojos de tan dolorosos latidos, al menos vistos desde el extranjero; estos sólo son unos minutos en el devenir de nuestra sinuosa historia.

¿Cuánto más podrá llevar el político de carrera la máscara de novato?

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