/ domingo 22 de agosto de 2021

Política Y Politiquería: Infecundidad Política

“Quienes con afinidad ideológica entre sí, no pueden unificarse por divergencias tácticas, estratégicas o, lo que es más lamentable, diferencias personalistas o de intereses, son autores de su propia infecundidad política.” (Jesús Reyes Heroles).

He tratado ya, el dilema de si los mexicanos tenemos alguna ideología. Y por supuesto, debemos remontarnos a los tiempos de la hegemonía colonial, con todo y sus mitos, leyendas y grandes engaños impuestos por los vencedores. Así, el discurso de la dominación y la dominación misma, marcaron la nueva ideología de los mexicanos, que en esencia se trata de la liberación y el ejercicio de la libertad. Y claro está que, surgió un patriotismo criollo y uno mestizo. Con matices análogos, pero vistos desde puntos y hacia horizontes distintos, no digamos la visión indígena del todo minimizada por unos y otros –criollos y mestizos-. Hoy, el Presidente de México, polemiza, divide, hasta con un tema que debe estar cerrado: La conquista española. Y por supuesto, ya tuvo respuesta, que por pena, no digo, pero muchos ya lo saben.

Y es verdad, resultó un tanto confuso el movimiento de la independencia, que inicialmente sostenía la reivindicación de Fernando VII, en franca contradicción con el sentimiento mestizo e indígena, en razón natural de que la oposición al régimen napoleónico fuera por iniciativa criolla. Sin considerar que el orden colonialista, era de origen ilegítimo, con todo y las leyes –españolas, por supuesto- que daban legalidad a la invasión y apropiación de toda clase de bienes y personas. El sentimiento antagónico de los naturales y las nuevas castas, con sentido análogo, dieron pie a ésa primera ideología libertaria, luego vendría un tardío patriotismo.

Los matices ideológicos en la era reciente, han sido de un acendrado nacionalismo. Se preguntaran estimados lectores, si entonces es lo mismo ésa última postura, con el patriotismo señalado al inicio de esta colaboración: El primero se tuvo que formar después del segundo. La diferencia es que el patriotismo es amor por la Nación, enfatizando creencias, valores, costumbres, y el nacionalismo, da prevalencia a la formación de cultura, e idioma, un patrimonio de identidad, que van de la mano al final. El punto fino es que en el momento histórico de la independencia, no se tenía definido en el imaginario popular, un nacionalismo en todo su origen, efectos y sobre todo visión política, por la influencia y dominio de los conquistadores y sobre todo por el impacto inducido de que éramos los vencidos (Y la “madre patria” era pues, España).

De tal suerte que, desde la Constitución Federal de 1856, y luego de 1917, los valores nacionalistas fueron el motor de su esencia política: El Territorio, los Poderes, la Supremacía Constitucional, los Bienes Nacionales y su lugar estratégico, la Soberanía Popular, el Régimen Republicano, Federal y Democrático, la Visión Revolucionaria, el Laicismo, etc.

Hoy, los valores señalados han sido tergiversados, cambiados y con alta pretensión de anularlos. Por una causal que siguió poderosa: Los negocios y su resultado, la depredación, el abuso del poder, el tráfico de influencias y uso de información privilegiada, la ganancia ilícita y el eufemismo llamado enriquecimiento inexplicable, que no es lo mismo que falto de comprobación, o mañosamente velado. Ejemplos sobran y son harto conocidos, tanto de la conquista y después.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: De ello, la corrupción y su prohijada impunidad, han ido y llegado a situaciones que a los ojos extraños, parecen inimaginables e insostenibles en otros lares. ¿Sirve la queja o el lamento, o peor, el odio por hechos y procesos históricos, que deben estar ya digeridos? Es decir, ¿Tales errores y latrocinios no pueden pasar a ser parte de una nueva visión? Me refiero al empoderamiento libertario, al surgimiento de una Nación con identidad propia, a pesar de la amalgama de razas, credos, costumbres, etc., la Raza de Bronce, esa aleación de “estaño y cobre”, más allá del ideal literario colombino. O mejor, como la visión de Vasconcelos: La Raza Cósmica. En fin. Cuídense mucho.

sinequanon.opinion@hotmail.com

“Quienes con afinidad ideológica entre sí, no pueden unificarse por divergencias tácticas, estratégicas o, lo que es más lamentable, diferencias personalistas o de intereses, son autores de su propia infecundidad política.” (Jesús Reyes Heroles).

He tratado ya, el dilema de si los mexicanos tenemos alguna ideología. Y por supuesto, debemos remontarnos a los tiempos de la hegemonía colonial, con todo y sus mitos, leyendas y grandes engaños impuestos por los vencedores. Así, el discurso de la dominación y la dominación misma, marcaron la nueva ideología de los mexicanos, que en esencia se trata de la liberación y el ejercicio de la libertad. Y claro está que, surgió un patriotismo criollo y uno mestizo. Con matices análogos, pero vistos desde puntos y hacia horizontes distintos, no digamos la visión indígena del todo minimizada por unos y otros –criollos y mestizos-. Hoy, el Presidente de México, polemiza, divide, hasta con un tema que debe estar cerrado: La conquista española. Y por supuesto, ya tuvo respuesta, que por pena, no digo, pero muchos ya lo saben.

Y es verdad, resultó un tanto confuso el movimiento de la independencia, que inicialmente sostenía la reivindicación de Fernando VII, en franca contradicción con el sentimiento mestizo e indígena, en razón natural de que la oposición al régimen napoleónico fuera por iniciativa criolla. Sin considerar que el orden colonialista, era de origen ilegítimo, con todo y las leyes –españolas, por supuesto- que daban legalidad a la invasión y apropiación de toda clase de bienes y personas. El sentimiento antagónico de los naturales y las nuevas castas, con sentido análogo, dieron pie a ésa primera ideología libertaria, luego vendría un tardío patriotismo.

Los matices ideológicos en la era reciente, han sido de un acendrado nacionalismo. Se preguntaran estimados lectores, si entonces es lo mismo ésa última postura, con el patriotismo señalado al inicio de esta colaboración: El primero se tuvo que formar después del segundo. La diferencia es que el patriotismo es amor por la Nación, enfatizando creencias, valores, costumbres, y el nacionalismo, da prevalencia a la formación de cultura, e idioma, un patrimonio de identidad, que van de la mano al final. El punto fino es que en el momento histórico de la independencia, no se tenía definido en el imaginario popular, un nacionalismo en todo su origen, efectos y sobre todo visión política, por la influencia y dominio de los conquistadores y sobre todo por el impacto inducido de que éramos los vencidos (Y la “madre patria” era pues, España).

De tal suerte que, desde la Constitución Federal de 1856, y luego de 1917, los valores nacionalistas fueron el motor de su esencia política: El Territorio, los Poderes, la Supremacía Constitucional, los Bienes Nacionales y su lugar estratégico, la Soberanía Popular, el Régimen Republicano, Federal y Democrático, la Visión Revolucionaria, el Laicismo, etc.

Hoy, los valores señalados han sido tergiversados, cambiados y con alta pretensión de anularlos. Por una causal que siguió poderosa: Los negocios y su resultado, la depredación, el abuso del poder, el tráfico de influencias y uso de información privilegiada, la ganancia ilícita y el eufemismo llamado enriquecimiento inexplicable, que no es lo mismo que falto de comprobación, o mañosamente velado. Ejemplos sobran y son harto conocidos, tanto de la conquista y después.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: De ello, la corrupción y su prohijada impunidad, han ido y llegado a situaciones que a los ojos extraños, parecen inimaginables e insostenibles en otros lares. ¿Sirve la queja o el lamento, o peor, el odio por hechos y procesos históricos, que deben estar ya digeridos? Es decir, ¿Tales errores y latrocinios no pueden pasar a ser parte de una nueva visión? Me refiero al empoderamiento libertario, al surgimiento de una Nación con identidad propia, a pesar de la amalgama de razas, credos, costumbres, etc., la Raza de Bronce, esa aleación de “estaño y cobre”, más allá del ideal literario colombino. O mejor, como la visión de Vasconcelos: La Raza Cósmica. En fin. Cuídense mucho.

sinequanon.opinion@hotmail.com