/ domingo 26 de septiembre de 2021

Revocación O ¿Ratificación?

(Segunda y última parte)

Como ya se sabe, cualquier tema importante o no, para los mexicanos, que trae a la palestra el presidente de México, cambia día con día, ya desde la mañanera o desde cualquier discurso público. Tal vez sea con la supina idea de él o sus asesores, de que de tal suerte, se no olvidará el tema puesto en la mesa, por la siguiente ocurrencia. Por ello, no es exagerado decir que, el tema de la Revocación del Mandato Presidencial, ya parece dejado atrás.

Están los asuntos de la OEA y la CELAC, y de repente, que se quiere derogar o modificar (A modo de las posturas contradictorias de AMLO) el artículo 33 de la Carta Magna, ése que prohíbe a los extranjeros meterse en la política nacional de México. Así, ya podría también Maduro, Ortega y cualquiera otro extranjero, venir acá y meterse en política, porque ya lo hizo, Díaz Canel, el 16 de septiembre ante la opinión pública y la élite política y castrense, que lo aplaudieron y cobijaron contra los “canallas” de EUA. Calificación ésta, que seguro no gustó a la élite gringa. Y no es que los líderes políticos del vecino país del Norte, sean muy nobles y justos, pero el punto, es precisamente la contradicción: La injerencia de AMLO en asuntos extranjeros y por otra parte, enarbolar la no intervención y la libertad política, al tiempo de avalar abiertamente, causas tiránicas o de menos, antidemocráticas. Con lo que muchos confirman el anhelo de autocracia de López Obrador y, al mismo tiempo, dirigir en un tiempo corto la OEA, o como se la quiera denominar (Al término de su Mandato, sea por Revocación o por la simple expiración sexenal). Lo que sigue y seguirá dando mucha tela de donde cortar. En fin.

La Revocación pues, no es un tema acabado, por el contrario, tiene sus aristas. Debemos considerar lo más relevante: Es una oportunidad de participación cívica. De que los ciudadanos no debemos desaprovechar por más que se quiera tergiversar, aún, desde el interior del régimen, incluso, por supuesto del mismo AMLO. Luego, se debe exigir, que la pregunta a consulta sea diáfana: Sí, o No, se quiere la Revocación del Mandato del Presidente en turno. No dejar plantada la ambigüedad. Claro, la respuesta debe estar sostenida, al menos, con un 40% de los ciudadanos que integramos la lista nominal de electores, situación que se antoja imposible agotar. Y siendo así, será otra vez, un gasto y un propósito inútil, pero que mantendrá en el juego político de una confirmación implícita, que aunque raquítica, favorecerá al presidente de México, en su percepción de aceptación pública y, claro, le dará más cuerda.

Entonces, la pregunta álgida queda igual para muchos: ¿Debemos ir a votar en esa consulta pública de la Revocación de Mandato de AMLO? No falta quienes incitan a una especie de boicot y dicen NO debemos ir a votar, porque así, favorecemos el juego avieso de López Obrador. Es decir, esa postura está acorde a no ratificar, sin embargo, es igual, una paradoja, porque no votar simplemente da el resultado que se quiere evitar. Es algo semejante al resultado del abstencionismo, dejar a los que no se quiere. La respuesta es simple: Sí o No.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Los ciudadanos, tenemos la oportunidad de hacer uso del Derecho Humano a participar de manera casi directa en el asunto de la Revocación y así, determinar lo que requerimos para una mejor vida democrática. Debemos vencer la resistencia a decidir y unirnos en un propósito común, para lograr por vez primera, rebasar el tope mínimo del 40% de votos. No debe ser un problema, sino un propósito, un reto a superar. Espero haber colaborado a la reflexión, mis estimados lectores. Como siempre, tienen la última opinión. Cuídense.

(Segunda y última parte)

Como ya se sabe, cualquier tema importante o no, para los mexicanos, que trae a la palestra el presidente de México, cambia día con día, ya desde la mañanera o desde cualquier discurso público. Tal vez sea con la supina idea de él o sus asesores, de que de tal suerte, se no olvidará el tema puesto en la mesa, por la siguiente ocurrencia. Por ello, no es exagerado decir que, el tema de la Revocación del Mandato Presidencial, ya parece dejado atrás.

Están los asuntos de la OEA y la CELAC, y de repente, que se quiere derogar o modificar (A modo de las posturas contradictorias de AMLO) el artículo 33 de la Carta Magna, ése que prohíbe a los extranjeros meterse en la política nacional de México. Así, ya podría también Maduro, Ortega y cualquiera otro extranjero, venir acá y meterse en política, porque ya lo hizo, Díaz Canel, el 16 de septiembre ante la opinión pública y la élite política y castrense, que lo aplaudieron y cobijaron contra los “canallas” de EUA. Calificación ésta, que seguro no gustó a la élite gringa. Y no es que los líderes políticos del vecino país del Norte, sean muy nobles y justos, pero el punto, es precisamente la contradicción: La injerencia de AMLO en asuntos extranjeros y por otra parte, enarbolar la no intervención y la libertad política, al tiempo de avalar abiertamente, causas tiránicas o de menos, antidemocráticas. Con lo que muchos confirman el anhelo de autocracia de López Obrador y, al mismo tiempo, dirigir en un tiempo corto la OEA, o como se la quiera denominar (Al término de su Mandato, sea por Revocación o por la simple expiración sexenal). Lo que sigue y seguirá dando mucha tela de donde cortar. En fin.

La Revocación pues, no es un tema acabado, por el contrario, tiene sus aristas. Debemos considerar lo más relevante: Es una oportunidad de participación cívica. De que los ciudadanos no debemos desaprovechar por más que se quiera tergiversar, aún, desde el interior del régimen, incluso, por supuesto del mismo AMLO. Luego, se debe exigir, que la pregunta a consulta sea diáfana: Sí, o No, se quiere la Revocación del Mandato del Presidente en turno. No dejar plantada la ambigüedad. Claro, la respuesta debe estar sostenida, al menos, con un 40% de los ciudadanos que integramos la lista nominal de electores, situación que se antoja imposible agotar. Y siendo así, será otra vez, un gasto y un propósito inútil, pero que mantendrá en el juego político de una confirmación implícita, que aunque raquítica, favorecerá al presidente de México, en su percepción de aceptación pública y, claro, le dará más cuerda.

Entonces, la pregunta álgida queda igual para muchos: ¿Debemos ir a votar en esa consulta pública de la Revocación de Mandato de AMLO? No falta quienes incitan a una especie de boicot y dicen NO debemos ir a votar, porque así, favorecemos el juego avieso de López Obrador. Es decir, esa postura está acorde a no ratificar, sin embargo, es igual, una paradoja, porque no votar simplemente da el resultado que se quiere evitar. Es algo semejante al resultado del abstencionismo, dejar a los que no se quiere. La respuesta es simple: Sí o No.

LA CONDICIÓN SINE QUA NON: Los ciudadanos, tenemos la oportunidad de hacer uso del Derecho Humano a participar de manera casi directa en el asunto de la Revocación y así, determinar lo que requerimos para una mejor vida democrática. Debemos vencer la resistencia a decidir y unirnos en un propósito común, para lograr por vez primera, rebasar el tope mínimo del 40% de votos. No debe ser un problema, sino un propósito, un reto a superar. Espero haber colaborado a la reflexión, mis estimados lectores. Como siempre, tienen la última opinión. Cuídense.